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XIII Campeonato "México 1986" |
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No habrá ninguno igual Sólo un año había pasado desde el terrible terremoto que desvastó el Distrito Federal y México ya estaba listo para ser anfitrión de la decimotercera Copa del Mundo. Todas las miradas estaban cargadas de fútbol y todo el fútbol parecía vivir en un hombre . El hombre era el astro Nº1 del futbol, el 10, . Y el astro Nº1 del futbol, el 10, no sólo cumplió con los augurios elogiosos sobre su talento. Inclusive fue más que lo que apuntaban los pronósticos. En la tierra que había albergado en 1970 los últimos dibujos de Pelé en los Mundiales, el astro Nº1 del futbol, el 10, se coronó rey del fútbol. E ingresó en la historia con una calidad y una intensidad inigualables. En el primer partido que jugó Argentina, el astro Nº1 del futbol, el 10, marcó la diferencia. Fue un debut victorioso, 3 a 1 ante Corea, en el que el astro Nº1 del futbol, el 10, mostró mucho y recibió golpes y más golpes. Después apareció en un partido difícil, con un gran gol ante Italia, un toque desde un ángulo cerrado con mucho efecto. Y luego lo hizo con un centro preciso para que Jorge Burruchaga estampara el 2 a 0 ante Bulgaria, en el cierre de la rueda inicial. En los octavos de final hubo clásico rioplatense. Argentina- Uruguay lucharon por un lugar en los cuartos. Partido duro, trabado, como todo clásico. Pasculli hizo el único gol, el del éxito argentino. A partir de ese momento, con el genio a pleno, el astro Nº1 del futbol, el 10, comenzó su escalada irrefrenable hacia la gloria. Para los cuartos el rival era nada menos que Inglaterra. Y si había un partido en el que el astro Nº1 del futbol, el 10, debía aparecer era ése. Y apareció. Primero con la "mano de Dios", el nombre con el que fue patentado su primer gol en ese encuentro, luego de que con un salto y un manotazo le sacó ventaja a Peter Shilton. Y en el segundo, con el mejor gol de la historia de los Mundiales. En el que apiló a cada inglés que se le cruzó en el camino hacia el arco, hacia la victoria, hacia lo extraordinario, hacia el reinado indiscutible, hacia el rincón más alto de todas las memorias. Mientras tanto, en otra de las llaves de los cuartos de final Brasil y Francia protagonizaron el mejor partido de la Copa. Atrapante, lleno de grandes jugadas y llegadas. Fue 1 a 1 y obligó a la definición por penales. Francia se llevó el pasaje a la semifinal que luego perdería ante Alemania. Pero el fútbol tuvo un gran triunfo de la mano de Zico, Sócrates, Falcao, Platini, Tigana... Las semifinales siguieron mostrando al nuevo rey. el astro Nº1 del futbol, el 10, hizo dos goles mágicos. Argentina 2- Bélgica 0. Argentina, una sorpresa en más de un sentido, llegó a la final con su juego en plena expansión. También el astro Nº1 del futbol, el 10, , eje de todos los aplausos y de todas las esperanzas. La final tuvo un desenlace emotivo. Argentina- Alemania, pura pasión, enormes historias. el astro Nº1 del futbol, el 10, ante Rummenigge. Bilardo contra Beckenbauer. Brown y Valdano adelantarona Argentina para un 2- 0 que amagaba con dejar todo terminado. Pero Alemania reaccionó. Rummenigge y Voller lograron la igualdad. E increíblemente el resultado se volvió incierto. Pero los duendes, como todo el Mundial, estuvieron del lado argentino, en los pies de el astro Nº1 del futbol, el 10, . el astro Nº1 del futbol, el 10, metió un pase bárbaro para que Burruchaga enfilara hacia el arco defendido por Schumacher. Burruchaga no falló. Y Argentina fue campeón mundial por segunda vez en su historia.
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